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Plástica vaginal
Los partos vaginales, por muy fisiológicos y naturales que sean, producen cambios en la esfera genital que son más evidentes cuando son niños de mayor peso y/o partos complicados (prolongados). Indudablemente que la distensión de las paredes producida por el embarazo hacen que su elasticidad nunca vuelva a ser como antes, pero bien vale la pena por tener un hijo. Algunas alteraciones congénitas o secundarias al parto pueden cambiar la armonía estructural y estética de los genitales, influyendo en el quehacer cotidiano (deportes, sexualidad, etc.,) Pero así también, como existen plastías para reponer los tejidos a un nivel más que aceptable como el abdomen, las mamas etc., existen terapias para mejorar la musculatura de la pelvis y operaciones plásticas ginecológicas que permiten mantener una buena convivencia y calidad de vida. Esa es nuestra meta
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¿Que es el prolapso genital?
Es el descenso de los órganos pélvicos secundario a la rotura o debilidad del soporte del suelo de la pelvis. Se divide en tres compartimentos: - anterior: prolapso en vagina de uretra o vejiga o ambos (cistocele, uretrocele). - medio: descenso de útero o de cúpula vaginal (prolapso uterino, enterocele). - posterior: prolapso de recto en pagina (rectocele). Dependiendo del tipo de prolapso la sintomatología será diferente.
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¿Cuáles son las causas del prolapso genital?
- traumatismos obstétricos, multiparidad, fetos grandes.
- La “mala calidad “de los ligamentos, tejido conectivo y músculos de la pelvis. Es más frecuente en la raza blanca y asiática que en la raza negra.
- Disminución de los niveles de estrógenos, por ejemplo en la menopausia.
- Presión intraabdominal aumentada como en la obesidad, enfermedades respiratorias crónicas, asma, actividad física
- Antecedentes de cirugía pélvica.
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¿Cuáles son los síntomas del prolapso genital?
- Dolor en bajo vientre, pesadez o presión en más de un 90% de casos.
- Sensación de notar un “bulto“ en genitales.
- Dificultad, dolor y no satisfacción en las relaciones sexuales.
- Dolores en la zona sacro-lumbar.
- Nauseas, estreñimiento, trastornos de la defecación
- Dificultades y molestias al caminar o con otros ejercicios físicos.
trastornos urinarios, incontinencia o pérdida involuntaria de orina, alteraciones en la frecuencia miccional con aumento de la urgencia.
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